La evaluación nutricional analiza tu alimentación, horarios, cantidades, preferencias, tolerancias y relación con la comida. También revisamos objetivos, necesidades energéticas y dificultades que puedan limitar la adherencia o el progreso.
A partir de esta información identificamos fortalezas, carencias y áreas de mejora. El objetivo no es juzgar tus elecciones, sino comprenderlas y convertir los datos en decisiones útiles. Esta evaluación sirve como base para crear recomendaciones personalizadas, prácticas, equilibradas y adaptadas a tu contexto diario.