El seguimiento nutricional permite comprobar cómo funciona el plan en tu vida real. Revisamos adherencia, hambre, energía, digestión, rendimiento, organización, dificultades y cambios en tus objetivos o circunstancias.
A partir de esta información realizamos ajustes concretos para mejorar resultados y facilitar la continuidad. El seguimiento también sirve para resolver dudas, reforzar hábitos y prevenir estancamientos. No se limita al peso: valoramos sensaciones, comportamiento, recuperación y evolución global para mantener una estrategia útil, flexible y sostenible.